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PLANIFICACION Y URBANISMO INKASICO

Los planificadores Quechuas utilizaron recursos y conocimientos ancestrales para optimizar la utilización de su geografía y así poder establecer un sistema de asentamientos humanos, crear una red vial eficiente e implementar infraestructuras de comunicaciones, alojamiento y abastecimiento. Un estudio amplio y completo sobre el tema es el realizado por Santiago Agurto del que se desprenden algunos aspectos aquí tratados. Es obvio que el urbanismo Inka dependía de algunos aspectos elementales, entre los que se pueden mencionar su religiosidad panteísta profunda que tenía muy en cuenta su medio ambiente: la Pachamama o Madre Tierra, los Apus y Aukis o Espíritus de Montañas y Valles, las Wakas o Templos diversos que estaban enmarcados dentro de Ceques (líneas imaginarias con sucesión de Wakas). El urbanismo era también consecuencia de su amplio pragmatismo y el sentido económico que representaba un centro urbano; siendo los Inkas una sociedad agrícola se debían reservar las mejores tierras para su actividad principal no pudiendo desperdiciarlas en pueblos o templos que sí eran construidos en terrenos agrestes. Aún dentro de las poblaciones las calles eran siempre estrechas con la intención de aprovechar al máximo el espacio. Determinaban el urbanismo también elementos de orden y de autoridad, con sus consabidos principios de Bi, Tri y Cuatripartición; Simetría, Oposición, Repetición y Subordinación. En la traza urbana del Qosqo Inkásico se aprecian dos partes, Hanan Qosqo y Urin Qosqo (Qosqo de arriba y de abajo); cuatro sectores correspondientes a los cuatro del Tawantinsuyo; doce barrios que resultan de la partición en tres de cada sector, y la subdivisión de cada barrio en tres sub-barrios, Collana, Payan y Cayao. Hanan primaba sobre el Urin; mientras que Chinchaysuyo se contraponía a Collasuyo, en tanto que Contisuyo a Antisuyo. El urbanismo tenía también una posición integralista, así, normalmente buscaba integrarse con la naturaleza razón por la que la sociedad Inka es tipificada como eminentemente ecologista. Con frecuencia dentro de un núcleo urbano la parte central era ocupada por templos y palacios, mientras que sus periferias por asentamientos en orden de importancia de modo decreciente.

La red vial del Perú prehispánico fue realmente impresionante para su tiempo, causó la admiración de los primeros europeos que visitaron el Tawantinsuyo quienes no dudaron en compararla con la desarrollada por los romanos que fueron los únicos en tener algo de tal magnitud en el viejo mundo. La red vial debía permitir una rápida intercomunicación entre el Qosqo y el Tawantinsuyo y viceversa para lograr la integración territorial; además de proporcionar seguridad, descanso y aprovisionamiento para viajeros, comitivas oficiales o el ejército; al igual que posibilitar una eficiente producción, recolección y redistribución de productos y la captación de recursos tributarios. Las vías o caminos tenían diferentes categorías, funciones y características de acuerdo al territorio y su uso; en la costa eran sólo de tierra pero en un nivel superior al piso natural, cruzando los desiertos habían hitos y aún cuerdas que los delimitaban; en zonas húmedas y lluviosas estaban totalmente empedrados; se planificaron siempre para dar comodidad al viajero pedestre. Existía también una jerarquización vial con dos grandes categorías; la primera formada por los Inkañankuna (caminos del Inka) o caminos reales que eran, por ejemplo los que unían al Qosqo y los cuatro Suyos, caminos conocidos como Qhapaq Ñan: vía principal o rica, seguidos por los Hatun Ñan: vía grande o extensa, que constituían la red vial primaria que tuvo entre 10 a 25 mil kms., con un ancho de 4 a 8 metros. La segunda categoría involucraba a los Runañankuna (caminos de la gente) o caminos para el pueblo, ellos atendían las comunicaciones de distritos y localidades. El sistema vial recorría longitudinal y transversalmente el Tawantinsuyo y en su conjunto llegó a alcanzar unos 40,000 Kms.; estaba constantemente supervisado por funcionarios jerarquizados como el Qhapaq Ñan Tukuyrikuq, el Hatun Ñan Qamayoq o simplemente el Ñan Qamayoq. Fueron además impresionantes los Puentes (Chaka en singular y Chakakuna en plural), que debían trasponer los lechos fluviales y que debieron adecuarse a la topografía del lugar, distancia y disponibilidad de materiales. Según sus procedimientos de construcción éstos se pueden agrupar en:

a.- Puentes de Troncos y Palos, que fueron un tipo favorito al tratarse de puentes pequeños;

b.- Puentes de Piedra, formados por losas y existían de dos tipos: aquellos de una sola luz o vano, y aquellos que presentaban varios ojos o espacios para el curso de las aguas;

c.- Huaros, Uruyas (oroyas), o Tarabitas (en Ecuador), consistían en una maroma tejida y muy gruesa de cáñamo de "chawar" atada a gruesos árboles o peñascos por la que se deslizaba con la ayuda de otras cuerdas una canasta de mimbre con asa de madera gruesa en la que se transportaban personas y bienes;

d.- Puentes colgantes, hechos en base a cuerdas o maromas muy gruesas de "Ichu" o paja brava, o en su defecto de fibras de "Pakpa" o maguey (Agave americana) trenzadas, a veces reforzadas con cueros de camélidos sudamericanos. Las cuerdas eran atadas a estribos pétreos en ambos lados del río formando un pasaje estrecho pero bastante sólido. Puentes de este tipo eran denominados "Simp'achakakuna" (puentes trenzados); el ejemplo actual más elocuente de este tipo de puente es el de Qheswachaka sobre el río Apurimac.

e.- Puentes Flotantes, utilizados para trasponer aguas tranquilas o detenidas. Fabricados en base a cuerdas de fibras vegetales diversas; es célebre el puente que existía en el Inkario sobre el río Desaguadero (Lago Titicaca) hecho en base a cañas de totora trenzadas a manera de plataforma sobre la que se colocaba una cantidad grande de más cañas que eran cosidas a las maromas. Los oficiales a cargo de los puentes eran los Chaka Qamayoq.

Sobre la extensa red vial Inkásica se encontraba todo un sistema de servicios diversos, siempre para permitir la integración además de ofrecer seguridad, descanso y aprovisionamiento. Parte de este sistema fueron los Chaski; especie de cuerpo de correos formado por jóvenes atléticos preparados para recorrer a velocidad la distancia entre dos Chaskiwasi (casa de chaski) que en promedio debía tener de 2 a 2.5 Kms., con la finalidad de portar mensajes que podían ser orales u objetos con significados ideo-gráficos como los Qhipu (sistema contable del Inkario consistente en cuerdas multicolores anudadas), textiles con Tokapus (símbolos diversos enmarcados dentro de cuadrados), elementos grabados o pintados, etc. Además los Chaskis debían transportar otros objetos importantes para el Inka o ciertos nobles; es tradicionalmente conocido que el Inka en el Qosqo solía comer pescado fresco traído del mar mediante este sistema. Este servicio era ininterrumpido durante todo el día, además de ser suficientemente rápido porque estos jóvenes, transmitiendo o pasando mensajes por postas, podían recorrer de 15 a 20 km/hora, por lo tanto de 360 a 480 Km. al día.

Otro elemento de servicios encontrado sobre los caminos fueron los Tanpu (Tambo en su forma españolizada) que fueron poblaciones importantes, ejes económicos que contenían grandes alojamientos con capacidad aún para acudir oportuna y eficazmente a decenas de miles de personas, con enormes depósitos de alimentos, vestidos, armas y herramientas. Tenían un orden económico y social, y funcionarios dependientes del Qosqo; contaban con todas las facilidades que se encontraban también en las ciudades como estaciones de comunicación, templos, observatorios astrales, etc.. Los Tambos ocupaban lugares estratégicos para brindar oportuna comodidad a las masas en movilidad, normalmente ubicados entre distancias de un día de marcha, es decir entre 40 a 50 Kms. Es obvio que debieron existir diversas categorías de Tambos, ya que los menos importantes que sólo ofrecían alojamiento se encontraban a medio día de marcha, entre 20 a 25 Kms. Partiendo del Qosqo por los 7 caminos más importantes a medio día de marcha, siguiendo el sentido de las agujas del reloj se encontraban al norte, P'isaq, Quispikanchi o Pikillaqta), Yaurisqe, Wanoquite, Jakijawana o Zurite, Chinchero y Calca; a un día de marcha en la misma dirección se encontraban Tambos más importantes como Paucartambo, Urkostambo, Pakariqtambo y Tambobamba, Limatambo, Ollantaytambo y Amparaes.