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IGLESIA Y CONVENTO DE LA MERCED

La orden religiosa de los mercedarios fue fundada en 1223 por San Pedro Nolasco, natural de Francia, con la intención principal de redimir a los cautivos. En el Qosqo la iglesia y convento fueron fundados hacia 1535 por Fray Sebastián de Castañeda, sobre un terreno que daba hacia la Plaza de Kusipata donado por el Marqués don Francisco Pizarro con las atribuciones que le otorgaba el derecho de los vencedores. En un principio se intentó erigir una iglesia y convento majestuosos que fueron derruidos por el terremoto de 1650; la actual estructura corresponde a los años posteriores. La iglesia tiene dos puertas de ingreso, siendo la principal la que da hacia la plazoleta Espinar, posee además un solo campanario con un barroco muy cusqueño; hoy tiene el título de Basílica Menor concedida por el Papa Pío XII en 1946. También aquí los arquitectos fueron españoles pero fue totalmente trabajada por alarifes Quechuas; tiene en el interior una nave principal amplia y dos laterales relativamente estrechas. Su altar mayor es neoclásico con seis sólidas columnas corintias doradas y la imagen en bulto de la Virgen de las Mercedes en la porción central, además, posee doce otros altares con imágenes y lienzos diversos resaltando el Señor de Huanca y la Cruz del Padre Urraca cubierta con planchas de plata repujada. Resalta por su parte la imagen del Señor de Tambo de Montero que de acuerdo a la tradición era azotada todos los viernes en la noche por los judíos del Qosqo que se reunían en casa de un mercader portugués; tiene además un coro alto. En la cripta ubicada debajo del altar mayor de la iglesia se encuentran enterrados los restos de Gonzalo Pizarro, hermano del Marqués y los de Francisco de Carbajal cuyas cabezas fueron fritas en aceite y enviadas a Lima; el cuerpo de Diego de Almagro (el Viejo) socio de Pizarro, y el de Almagro el Joven (hijo del viejo Diego).

El primer claustro del convento es el más bello y sorprendente en el complejo; tiene forma cuadrangular, dos pisos, y una arquería con gruesos y sólidos pilares rectangulares en cuya porción frontal exhiben bellas columnas corintias labradas; es en síntesis una obra compleja y maravillosa hecha en andesita que causa la admiración de cada visitante. El segundo claustro es relativamente simple y anterior a 1650. En el primer claustro se hallan lienzos representando la vida de San Pedro Nolasco pintadas por Ignacio Chacón hacia 1763; Basilio Santa Cruz Pumacallo pintó el lienzo representando a "San Laureano" decapitado, por su parte Basilio Pacheco ejecutó el enorme lienzo representando los benefactores de la Orden que está ubicado en las graderías que conducen al segundo piso. También aquí se encuentra el recinto que sirve de museo para las joyas del convento, donde resalta sin duda alguna la célebre Custodia de la Merced de 1.2 mts. (3'4") de altura y que en total tiene un peso de 22.2 kg. (49 lb.). El sol de la custodia fue ejecutado en oro con estilo barroco por Luis Ayala de Olmos en el siglo XVII, más abajo está la imagen de Nuestra Señora de las Mercedes y aún más abajo una hermosa sirena arrodillada cuyo cuerpo está formado por una perla que asemeja el busto y vientre de una mujer. Más abajo está el pedestal que fue manufacturado por Manuel Piedra en los primeros años del siglo XIX con un estilo neoclásico francés, en cuya porción central ostenta un cordero pascual y todavía más abajo dos pelícanos representativos del cristianismo. De acuerdo a Alfonsina Barrionuevo la custodia "...Tiene mil quinientos dieciocho diamantes y brillantes finos, seiscientas quince perlas, una amatista, un topacio, tres esmeraldas, varias decenas de rubíes y otras piedras preciosas.". Además, en el recinto existen lienzos diversos en su mayor parte anónimos resaltando la "Coronación de la Virgen" pintada por Bernardo Bitti; "La Sagrada Familia" atribuida a Rubens y otra "Coronación de la Virgen" y una pequeña "Sagrada Familia" atribuidas a Diego Quispe T'ito. También aquí se exhiben manuscritos en pergamino, un pequeño Cristo labrado en marfil, joyas en metales preciosos entre coronas, incensarios, candelabros, etc., jarras de porcelana china y 8 casullas bordadas con hebras de oro y plata entre las que está aquella que perteneció a fray Vicente Valverde. En este claustro está la Sala Capitular donde se exhiben muchos otros lienzos; resalta en un lado de su entrada el lienzo de Ignacio Chacón representando a la Virgen María amamantando al mismo tiempo a un niño Jesús y a San Pedro Nolasco. También en el primer claustro se halla la célebre celda de fray Francisco Salamanca, natural de Oruro, en la actual Bolivia, cuyo retrato se encuentra a la entrada y que cobró celebridad hacia las primeras décadas del siglo XVIII como un gran orador, poeta, músico, pintor y compositor de villancicos en Quechua y aymara.Los últimos 30 años de su vida los pasó en la citada celda que es húmeda y obscura y que aún conserva el organillo fabricado por él mismo y los frescos obra de su pincel, narra la tradición que salía sólo los viernes a la media noche cargando la cruz que hoy se halla frente a su celda; falleció en 1737.